Desde no hace mucho tiempo, asistimos, en la prensa nacional, a la consolidación de un fenómeno lingüístico: las siglas ERE se están convirtiendo en el eufemismo de una palabra tan cotidiana como es despido.

El indicador principal de que esto está ocurriendo lo hemos encontrado en la frecuencia de aparición de ambos términos en prensa antes y durante este periodo de crisis económica. De las búsquedas recuperadas en Expansión.es hemos obtenido los siguientes resultados:

Del gráfico anterior se desprende el aumento progresivo del uso de ERE mientras que, el de despido, tras un aumento considerable, a partir de 2010 empieza a descender de forma brusca. Es justo el año 2010 el que consideraríamos como punto de partida para el análisis de este fenómeno, cuya consolidación se habría producido a lo largo de 2011, lo que indica que se trata de un proceso muy reciente.

Este proceso de conversión podemos observarlo desde tres puntos de vista: por una lado, el significado de ambos conceptos y su codificación; por otro, la percepción que tanto hablante como oyente tienen del proceso y, finalmente, los ámbitos en los que se está produciendo, ya que no tendrá la misma repercusión si ocurre solo en la prensa general que si, además, se extiende a la prensa económica especializada. Es por ello que hemos utilizado como fuente análisis y de ejemplos dos periódicos generalistas de tirada nacional como son ABC y El País y otros dos de carácter especializado: Expansión y CincoDías, todos ellos en su versión digital.

ERE son las siglas de “expediente de regulación de empleo”, que el DRAE define como “procedimiento en virtud del cual la Administración autoriza o deniega a un empresario el despido de un cierto número de trabajadores por causas establecidas en la ley”, definición en la que se incluye claramente la noción de “despido”, que queda definido, en su segunda acepción, como “decisión del empresario por la que pone término a la relación laboral que le unía a un empleado”. ¿Por qué si, en el fondo, designan dos realidades prácticamente idénticas, el hablante prefiere ERE a despido? Tal vez la respuesta se encuentre en la forma y no en el significado. Veamos los siguientes ejemplos:

“El Diálogo Social crea ayudas a empresas en crisis para evitar despidos colectivos” (ABC)

“La reforma empieza a aplicarse con rebajas de sueldos, ERE y traslados” (El País)

En estos titulares vemos el proceso de conversión de despido como palabra tabú y de ERE en su eufemismo. Despido codifica algo negativo, la rescisión de un contrato que, como vemos en el primer titular, hay que evitar, mientras que con el empleo de ERE, aunque en el fin último de este se encuentre también el despido, para el hablante se hace más accesible el concepto de “regulación”, teniendo en cuenta que la “regulación” tenderá hacia algo positivo puesto que se toma en el sentido metafórico de “ordenación”, solo que en este caso se trata de ordenar algo abstracto como es el trabajo y  lo que parece ser que transmite es que con el ERE el despido es ordenado, sigue unas normas, frente al uso de despido que será, siguiendo esta metáfora, el caos. A todo esto cabe añadir que en las noticias del 2011 resulta difícil encontrar una cuyo titular utilice el término tabú (despido) frente a su eufemismo (ERE), aunque hemos podido comprobar que esto es mucho más frecuente en los titulares que en el cuerpo de la noticia, posiblemente porque, una vez nombrada la realidad del ERE, la significación “despido” queda atenuada. Este sería, por tanto, uno de los indicadores de que el proceso tabú-eufemismo se ha producido

Un segundo indicador de que ERE se utiliza como eufemismo de despido y de que ambas realidades se perciben como sinónimas –o casi– será el hecho que las siglas adopten los adjetivos que antes regía el sustantivo despido, tal y como ocurre en las siguiente noticias:

Despido colectivo: La Junta destinará 7 millones al año a empresas que eviten un ERE colectivo (ABC 6/03/2012)

Despido express: La reforma laboral da luz verde al ERE exprés. (El País 12/02/2012)

Despido temporal:  General Motors plantea un ERE temporal en Figueruelas que afecta a 316 empleados. (ABC 23/03/2012)

GM presenta un ERE temporal para 316 trabajadores de la planta de Figueruelas. (Expansión 23/03/2012)

La dirección de la planta de General Motors en Figueruelas (Zaragoza) ha planteado un expediente de regulación de empleo temporal (ERE) que afectará a 316 empleados. (El País 23/03/2012)

Ante estos ejemplos no podemos negar la evidencia de que ambas realidades se tratan de un mismo modo. Cabría matizar que esto se produce recientemente, ya que en noticias de años anteriores es muy poco frecuente el uso de estas construcciones y las más habituales son las de “despido + adjetivo”, datos numéricos que ya hemos indicado anteriormente y que nos sirven para demostrar que no solo aumenta la frecuencia de uso de ERE, sino que este adquirirá las combinaciones que anteriormente pertenecían a despido. Se trata de un punto muy llamativo puesto que, otro signo inequívoco de que ERE se convierte en eufemismo de despido, será que sea válida su utilización en todos los contextos donde antes aparecía la palabra ahora tabú.

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, podemos afirmar que, aunque esté usando un eufemismo, el hablante es en cierta medida consciente de que existe una diferencia entre ambos términos, tanto es así que podemos observarlo claramente en el siguiente extracto de una noticia en prensa general:

La diputación despide a 42 forestales con un ERE.

( …) Valcárcel dijo sentirse <<tremendamente engañado>> por Berruga y señaló que en la misma reunión el diputado reconoció <<que no hay razones económicas ni organizativas para presentar el ERE>>  porque en verdad se ha hecho un despido colectivo.” (ABC edición digital 14/03/2012)

Pero este proceso de conversión de despido en tabú, y de ERE en su eufemismo, no está presente únicamente en la prensa general, sino también en la especializada, lo cual es un claro indicador del grado en que esta equivalencia está consumada y de cómo ERE se erige como eufemismo de despido (colectivo). Por tanto, si el proceso se está produciendo en la prensa especializada, como ya hemos visto en algunos de los ejemplos, donde estas siglas no son opacas, tanto más se reflejará en la prensa generalista, en la cual el hablante busca clarificar unas realidades para él confusas, en un proceso con el que tratará de encontrar la que mejor se adapte a la nueva situación del lenguaje, en este caso unas siglas “novedosas” que crean confusión –y furor– pero que, equiparadas a una especie de despido con ventajas, de repente, se clarifican de tal modo (tomando un valor positivo) que sustituirán rápidamente a la que fuera entonces la palabra más clara, cómoda y eficaz: el despido, ahora tabú, aunque, en nuestra opinión, es posible que una vez cambie la situación económica se vuelva a la situación original.

Gemma Burgos Segarra



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