¿Amor o locura?

25/10/2022

Las relaciones interpersonales actuales están dando un giro. Todos escuchamos hablar del amor o incluso nosotros mismos lo hacemos, pero, hay que pararse a pensar hacia donde está llevando este cambio.

Frases como te quiero más que a mí mismo o querer es hacerlo todo por alguien, están admitidas en nuestra sociedad, son topos, como señalan Ascombre y Ducrot. Por esa razón, mediante el lenguaje analizaremos enunciados de este tipo y veremos si realmente las ideas sobre el amor que todos conocemos y admitimos están cambiando y llegando a lugares distintos.

Para ello, vamos a analizar ejemplos de telerrealidad como La isla de las tentaciones o series juveniles como Élite, además de novelas adolescentes como A través de mi ventana o frases de redes sociales como Twitter. A partir de estos, indagaremos en conversaciones actuales de jóvenes y comprobaremos hacia dónde están fluyendo estos discursos.

El topos principal del que vamos a partir es: el amor lo puede todo →  [+amor, +poder].

Esta idea se puede relacionar con otras, las cuales hemos estructurado en bloques:

Un primer bloque se refiere a la anteposición del amor sobre otros aspectos importantes de la vida de una persona como son los vínculos interpersonales [+amor, -vínculos]. En efecto, por amor podemos dejar: 

  1. La familia: [+amor, – familia]
  • Yo por ella lo he dejado todo, yo hace mucho tiempo que no me hablo con mi padre, para mí mi padre lo era todo y me dijo: tu padre o yo (temporada 4, cap. 8, 56:56)
  1. La juventud: [+amor, -juventud]

3.  Uno mismo: [+ amor, – yo] → [+tú, -yo] → [+amor, -yo]

  • le quiero muchas veces por encima de mí misma (La isla de las tentaciones, temporada 3, cap. 1)

Por tanto, a partir de estos ejemplos se observa la anteposición del “me entregué tanto a él”, sobre el yo: “que me olvidé de mí”.

Así pues, por amor podemos alejarnos de nuestros familiares o amigos. Sin embargo, comienza a problematizarse cuando la idea llevada a un punto extremo puede conducir a olvidarnos de nosotros mismos, y es esta vertiente es la que nos ha parecido llamativa:

El segundo bloque se trata del topos [+amor, +dolor], algunas frases son las siguientes:

Hemos observado unas vertientes un tanto destacables que proceden de esta misma idea y que se han extendido sobre los jóvenes:

  1. Los celos [+amor, celos]

Los celos son también un tipo de dolor, por tanto, [+amor, +celos] conduce a [+celos, +dolor].

Como todos sabemos, el tema de los celos procede de la tradición amorosa desde siempre. Sin embargo, actualmente está emergiendo una variante curiosa. Esta surge cuando un miembro de la pareja le pide al otro que sea celoso como demostración de amor, y es entonces, cuando interviene el interés: [+amor, +celos] → [+amor, +interés]:

Ya está Lara con sus reacciones, pero a mí me gustan, porque los dos somos celosos y eso demuestra que me quiere (La isla de las tentaciones, temporada 3, cap. 1)

Así pues, [+amor, +celos] es una forma de dolor [+amor+dolor], que en su forma extrema puede llegar a conducir al interés: [+amor+interés].

  1. La rabia [+amor, +rabia]

Otro tipo de dolor por amor se observa en la rabia: [+amor + rabia]:

  • Este tío que a mí me da rabia, pero que yo amo con todas mis fuerzas → [AMOR, pero/ por tanto RABIA] (La isla de las tentaciones, temporada 4, capítulo 8, 39:20).

El problema surge cuando esta idea se lleva hasta el extremo y, por tanto, [+amor, +rabia] pueda convertirse en: [+amor, +odio].

El tercer bloque se centra en el amor como anteposición a la razón [+amor, -razón]:

Esta idea a priori no nos sugiere nada, ya que en muchas ocasiones nos podemos guiar por nuestros sentimientos más que por la razón. Sin embargo, hemos observado algunos casos en donde se lleva a un extremo un tanto curioso:

  • Me pasé con el alcohol y perdí el control porque quería coger fuerzas para decirte que me gustas [+amor, -razón]→ [+ amor, – control] → [+amor, + locuras] (Élite, temporada 3)

En este caso, como el amor es contrario a la razón, conduce a la falta de control, y por ello, justifica hacer locuras.

El cuarto bloque se refiere al amor como justificación del perdón [+amor, + perdón].

Este apartado está en gran parte relacionado con el anterior, ya que como el amor no es razón [+amor,-razón], nos conduce en muchas ocasiones a perdonar [+amor, +perdón].

[+AMOR, -RAZÓN]

[+PERDÓN PORQUE +AMOR]

Yo a una persona por amor se lo perdono todo. (Élite, temporada 3, episodio 7)

A partir de esta idea, hemos observado que entre los jóvenes cada vez es más habitual perdonar cualquier infidelidad por amor:

En efecto, por amor no se puede perdonar cualquier cosa.  Un ejemplo es el caso de un juicio por violación a una menor, en donde se absuelve de delito a través de la idea del perdón:

Por tanto, vemos de nuevo que cuando estas ideas son llevadas hasta ciertos extremos, las actitudes son cada vez son más llamativas y cuestionables. Puesto que el amor no lo puede perdonarlo todo.

En el esquema siguiente observamos de forma gráfica toda la encadenación de topos presentados en esta entrada y cómo todos ellos llevan hacia un punto extremo, el cual hemos señalado en color rojo:

A partir de esta entrada hemos analizado diferentes ejemplos de discursos de uso real extraídos de fuentes actuales. Gracias a ellos, hemos realizado dos procedimientos. Por una parte, se han encadenado diferentes argumentos siguiendo un tema similar entre todos ellos. Por otra parte, dentro de cada grupo hemos realizado una gradación de ideas hasta encontrar una que llevada al extremo nos llamaba la atención.

Gracias al análisis hemos podido hacer un recorrido por los topos de temática amorosa más comunes en nuestra sociedad, y a raíz de ellos, hemos comprobado las nuevas vertientes que han surgido de cada uno.

En definitiva, con este análisis queremos aportar una visión actual de los discursos sobre amor entre jóvenes y permitir que el lector extraiga sus conclusiones a partir del análisis lingüístico aquí mostrado.

Alba Chacón Saura

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