(Des)protección

15/07/2021

En múltiples ocasiones escuchamos que Internet sabe más de nosotros que nosotros mismos. Frente a esta distópica situación, llegan las políticas de privacidad para tranquilizar al usuario y garantizar su protección. Así lo vemos en los siguientes ejemplos: Tiktok afirma que “usamos su información para (…) impedir las actividades delictivas y garantizar la seguridad del usuario” y Google asegura que “utilizamos la información para ayudar a mejorar la seguridad y fiabilidad de nuestros servicios”. En principio, todo parece apuntar a que nuestra información está protegida. Sin embargo, tal vez lo que las políticas de privacidad entienden por proteger difiere del significado del diccionario. Por ello, vamos a analizar cómo se construye el concepto proteger en ambas políticas de privacidad. Hemos escogido precisamente TikTok y Google porque cada una pertenece a una propiedad y país distinto, por lo que los resultados obtenidos pueden ofrecer una visión más amplia del tema.

El DLE (Diccionario de la lengua española) recoge las siguientes acepciones de proteger:

1. tr. Resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima, rodeándolo, etc. U. t. c. prnl.

2. tr. Amparar, favorecer, defender a alguien o algo.

Observamos una desemejanza entre ambas acepciones: a diferencia de la primera, en la segunda no es necesaria la presencia de un perjuicio o peligro para que la acción de proteger tenga lugar. Ilustrémoslo con un ejemplo:

no es lo mismo que

El primer caso es más específico, pues la presencia del peligro (el coronavirus) restringe el significado de proteger. En el segundo caso el significado de proteger es más general, pues la ausencia de un peligro concreto permite interpretar que la mascarilla protege de uno o varios peligros (el coronavirus, el polen, el polvo, la gripe, gases de laboratorio…). Como vemos, el verbo proteger necesita tres variables para que su significado sea lo más específico posible:

  • El sujeto que protege: Tiktok y Google en nuestro caso
  • El objeto sobre el que recae la acción de proteger: el CD
  • El objeto del que se ha de proteger: el C. Régimen

Visto lo cual, nos disponemos a analizar qué complementos acompañan al verbo proteger en ambas políticas de privacidad. Diez veces aparece este verbo en la política de privacidad de TikTok, en todos los casos acompañado del sujeto u objeto sobre el que recae la protección, es decir, del CD. Sin embargo, en ningún caso se explicita la amenaza. Así lo vemos en el siguiente ejemplo:

“para proteger nuestros derechos, nuestra propiedad o nuestra seguridad o los de nuestros usuarios, los de terceros o los del público en general”.

Vemos aquí que TikTok se protege a sí mismo, a sus usuarios y a terceros. Los casos restantes también reflejan esta triple división de la protección, la cual recae sobre: los datos personales e intereses vitales de los usuarios, la privacidad, la seguridad, los niños y los bienes y derechos de TikTok.

En la política de privacidad de Google los resultados son sensiblemente distintos. Nueve veces aparece el verbo proteger y, a diferencia de lo que ocurría con TikTok, dos de ellas presentan ambos complementos:

“Proteger a Google, a nuestros usuarios y al público en general de daños a sus derechos y bienes o a su seguridad en la medida exigida o permitida por la ley”.

“Proteger a Google y a nuestros usuarios de cualquier alteración, divulgación o destrucción no autorizadas de los datos que conservamos o del acceso no autorizado a esta información”.

Los CD reflejan, como en TikTok, una triple orientación de la protección: hacia Google, hacia sus usuarios y hacia el público en general. Sin embargo, aparecen también dos posibles peligros señalados por el C.Rég: daños y acciones no autorizadas. La coaparición de ambos complementos (CD y C. Rég.) proporciona más información al usuario.

En esta ocasión, por tanto, sí podemos afirmar con certeza qué sujetos serán protegidos y de qué amenazas. Aun así, en los casos restantes el verbo va acompañado únicamente de CD. Es decir, si bien se continúa reflejando sobre quién recae la protección, la amenaza deja de estar especificada debido a la ausencia de C.Rég. Un ejemplo de ello es:

“Nos esforzamos al máximo para proteger tu información”.

Los complementos que acompañan al sustantivo protección reflejan resultados similares a los obtenidos con el verbo: ausencia de complementos que indican la amenaza, excepto en contadas ocasiones. En TikTok, la única amenaza que coaparece con el sustantivo es el fraude: “protección del fraude” y “protección contra fraude”. Además, en ambos casos, no sabemos sobre quién recae esa protección, pues no se explicita; presuponemos, por nuestro bien, que recae sobre el usuario. En los ejemplos restantes la amenaza está ausente. En Google ocurre lo mismo, solo una de las diez veces que aparece el sustantivo protección se explicita la amenaza: “protección frente a abusos”. Además, del mismo modo que ocurre con TikTok, no se especifica el sujeto u objeto sobre el que recae la protección. Por tanto, aunque la amenaza aparece con mayor frecuencia en Google que en TikTok, explicitarla parece ser la excepción y no la regla en ambas políticas de privacidad:

La no especificación de la amenaza, casi de manera sistemática, conlleva la ambigüedad del concepto proteger. Las políticas de privacidad saben cómo jugar sus cartas: han optado por la diligente decisión de emplear proteger con un significado general y nada específico. Saben (o no) cuáles son las amenazas, pero no las explicitan. Quien desde luego no es consciente de ellas es el usuario, que se ha conformar con que, al menos, una de las tres direcciones de la protección apunte hacia él.

Las políticas de privacidad no vienen a ser el centinela que resguarde nuestros datos como si de un tesoro único y preciado se tratase, pues la ausencia de un complemento verbal que indique la amenaza no supone la ausencia de amenaza en el mundo real. Del mismo modo que veíamos con “la mascarilla protege a María”, existen múltiples perjuicios o peligros, aunque no se especifiquen.

Así pues, al otro lado de la pantalla, el individuo moderno, hiperestesiado, con un ritmo frenético de vida y en un mundo tan lleno de potenciales amenazas, solo quiere ser protegido. Y es entonces cuando, casi como un autómata, pulsa: “acepto la política de privacidad”.

Ángela Melania Muñoz Vila

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