Mr. Putridful

25/10/2022

Azucarillos en el café; agendas, tazas o pijamas; profesionales que imparten cursos y que publican libros y escritos en blogs: de un tiempo a esta parte, el movimiento del pensamiento positivo ha ido adquiriendo visibilidad en nuestro día a día y, cada vez con mayor frecuencia, se introduce subrepticiamente en nuestras conciencias. Este movimiento, cuyos fines son, aparentemente, beneficiosos para el bienestar de los individuos y que tratan de reaccionar contra la sobrecarga del estrés, los problemas de salud mental y las fatales consecuencias que nuestro modo de vida tiene sobre nosotros, puede volverse en el efecto contrario si no se realiza una reflexión crítica que permita ver en qué yerra y dónde se encuentran sus aciertos.

(1) «Si cambias tu pensamiento, cambian tus emociones. Si cambias tus emociones, cambia tu actitud. Si cambias tu actitud, cambia tu vida. Si cambias tu vida, cambia tu destino (sabervivir.ph, @mpccoaching)

Si algo caracteriza la época contemporánea es la preponderancia que adquieren los valores individuales y aquí es donde podemos observar el punto originario de toda esta filosofía que promueve una experiencia del mundo unipersonal. Una expresión de todo ello es el argumento expresado en ‘Si tú cambias, todo cambia’, el cual predica que los cambios deben empezar por uno mismo para expandirse hasta lo externo, hasta aquello que no pertenece propiamente al individuo. Esta forma de mirar el mundo recuerda a las teorías de Kant:

– Imposibilidad de cambiar la realidad.

– Conocimiento y experiencia del mundo individual y única.

– Percepción subjetiva del mundo: los cambios se producen dentro del individuo porque así cambia el mecanismo con que observamos la realidad y, por ende, cambia la realidad misma.

Ahora bien, no es necesario realizar muchas comprobaciones para advertir que no en todas las ocasiones este principio es aplicable a la realidad: por mucho que pretenda asumir de forma positiva la ruptura de una relación, el conflicto seguirá existiendo, aunque la forma de asumirlo sea menos destructiva. Por tanto, considero que el punto de partida del argumento tiene una base positiva: la reflexión en torno a cómo debemos hacer que los hechos del mundo afecten en un menor grado sobre el individuo, ante la imposibilidad de modificarlos.

Sin embargo, su desarrollo se desvía y se extrema hasta llegar a la idea de que si cambiamos la actitud con que experimentamos la realidad, el estado de cosas en el mundo cambia por completo. El problema sobreviene cuando un grupo considerable de personas acepta estas ideas de forma sistemática y actúa en base a ello, produciendo efectos totalmente indeseados que, paradójicamente, inducen a la inacción: si no me siento bien con un estado de cosas, no cambio esas cosas en sí mismas, sino la forma de mirarlas y, por tanto, realmente no se produce ninguna modificación significativa.

Uno de los principales motores que impulsan al problema de la mala comprensión de estos mensajes es el uso equivocado que se hace del lenguaje. Por ello, aquí tratamos de develar qué elementos lingüísticos conducen a esa reinterpretación de este tipo de argumentos. Para ello, partimos del argumento conceptualizado en la frase: “si tú cambias, todo cambia”. Aquí se encuentran dos ideas que provienen del mismo uso del lenguaje:

1. Problema de gradualidad, de escala cuantitativa.

2. Problema de metonimia (la parte por el todo).

En lo que sigue, trataremos de abordar la explicación de ambos desde una perspectiva, como hemos mencionado, lingüística.

1. Problema de gradualidad.

Dentro de “Si tú cambias, todo cambia” encontramos un elemento escalar, es decir, perteneciente a una escala: (“1. Serie de elementos de la misma especie, ordenados gradualmente en función de alguna de sus características o cualidades”, RAE); este es todo.

(2) todo > bastante > algo > poco > nada

En términos de pragmática neogriceana, se trata de una implicatura (información nueva que extraemos los hablantes a partir de la interpretación del enunciado y del contexto) escalar por lo que pertenece

(3) […] Un conjunto de expresiones contrastivas de la misma categoría gramatical, que pueden ordenarse en un orden lineal por grados de informatividad o fuerza semántica (Levinson, 1983: 123).

Este concepto lleva implícita la idea de entrañamiento (llevar dentro de sí), pues en el momento en que se menciona un punto de la escala -en este caso, todo- se presupone que van implícitos todos los puntos inferiores a este. En nuestro ejemplo, ya que todo es el punto más alto de la escala, se presupone que están incluidos todos los elementos inferiores (bastante, algo, poco, nada). Aquí reside el error del argumento que tratamos de analizar, pues se utiliza la expresión superlativa (todo cambia) -máximo exponente de su paradigma- para designar una realidad que se refiere a puntos inferiores de la escala, por lo que debería utilizarse otro término como algunas : “Si tú cambias, algunas cosas pueden cambiar”.

Sintetizando la explicación, con la idea que subyace a la frase “Si tú cambias, todo cambia”, se quiere hacer referencia realmente a que “[…] cada persona, con sus pensamientos y actos, tiene un notable poder para configurar su realidad” (Miralles, 2015), pero no un poder absoluto como se desprende del pronombre todo.

❌SI TÚ CAMBIAS, TODO CAMBIA❌

✅SI TÚ CAMBIAS, ALGUNAS COSAS CAMBIAN✅

Otro de los factores que actúan en la interpretación negativa de este argumento es la figura retórica de la metonimia, por la cual designamos o comprendemos algo a partir de la mención de otro elemento con el que tiene alguna relación semántica. Entre los distintos tipos que podemos encontrar, el que nos interesa en el presente trabajo es el de la parte por el todo o, dicho de otro modo, la mención de un elemento mediante una de las partes que lo componen en su totalidad. Tal y como puede comprobarse, no supone lo mismo afirmar una idea de forma sistemática y normativa como “Tus creencias acaban co-creando una realidad […]” (Vilaseca, 2016) que afirmar la misma idea relativizada, como:

(4) “[…] aquella persona que está convencida de seducir a alguien o de realizar una venta, por poner dos ejemplos, tiene una probabilidad mucho mayor  que quien tiene la expectativa opuesta” (Miralles, 2015)

Aquí se opera un problema en el que se interpreta metonímicamente el argumento. Los hechos de la realidad no van a modificar su estado únicamente porque un individuo cambie su actitud con el mundo. Transformar la actitud puede ayudar a lograr unos fines determinados, pero no va a ser el único medio por el cual se consiga el objetivo. El problema es que se ha tomado como único y más importante elemento de este proceso, cuando realmente, cambiar la actitud ante los hechos del mundo es un elemento colateral, algo que ayuda, pero que no soluciona por sí mismo. Por ello, podemos hablar de un problema de interpretación metonímica: comprensión de un argumento por una de las partes que lo componen y no, por su conjunto.

❌SI TÚ CAMBIAS, TODO CAMBIA❌

✅SI TÚ CAMBIAS, PUEDES AYUDAR A QUE ALGUNAS COSAS CAMBIEN✅

Tras revisar los dos mecanismos que conducen a una construcción falaz de este argumento tan interiorizado en la sociedad, puede percibirse el trasfondo positivo que esta mentalidad lleva aparejado. En efecto, la idea latente de este argumento es la intención de mejorar la actitud con que se afronta la realidad en un momento en el que el estrés, la angustia y la presión son una constante en nuestras vidas; por lo que se trata de un concepto positivo. Sin embargo, a raíz de un mal uso del lenguaje, esta filosofía se ha extendido como concepto desmotivado (alejado de su verdadero significado), cuyo significado se ha oscurecido, produciendo una interpretación y un uso que conduce a consecuencias contrarias. Para concluir, es interesante dar cuenta de la cantidad de estas frases que se insertan y consolidan en la sociedad, actuando a modo de proverbio, y que pretenden funcionar como consejo, como posible dirección vital. De este modo, se comprende que este argumento (Si tú cambias, todo cambia), tomado en su sentido literal, no refleja la realidad y conduce a equívocos.

Laia Martín Sáez

CORPUS

Levinson, Stephen (1983): Pragmatics, Cambridge University Press. Trad. española: Pragmática, Barcelona, Teide, 1989. Recuperado de: Pons, Salvador (2021): Pragmática aplicada al español. De la proposición al contexto, Universitat de València. Colección: Educació, Laboratori de Materials, 83.

Miralles, F. (2015, septiembre 27). “Si tú cambias, todo cambia”. El país semanal. Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2015/09/24/eps/1443089520_324861.html

MPC coaching, @mpccoaching (Instagram), 20-2-2019.

Vilaseca, B. Si tú cambias, todo cambia. Recuperado: https://www.youtube.com/watch?v=Q_qzBtTLc4s.

BIBLIOGRAFÍA

– Pons, Salvador (2021): Pragmática aplicada al español. De la proposición al contexto, Universitat de València. Colección: Educació, Laboratori de Materials, 83.

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